El compromiso social, de la labor educativa debe guiar la acción, con el fin de transformar las instituciones y comunidades verdaderamente democráticas, para lo cual éstas deben estar inmersas en su contexto inmediato y ser actores para el cambio desde una perspectiva de ciudadanía social, vinculada necesariamente a una perspectiva participativa inclusiva, como epicentro de una construcción de la convivencia comunitaria.

En definitiva, la colaboración activa de las instituciones universitarias, no es más que una preocupación ética para una educación de calidad, que exige el desarrollo de los valores desde la convivencia con las comunidades, como manera más coherente de darle significado al concepto de responsabilidad universitaria, bajo una cooperación que permita la armonización y cualificación de los contextos donde ésta se lleva a cabo. Este debe ser el fin último de una educación que se defina como democrática, siendo necesario que todas y todos se planteen y den respuesta a las demandas comunitarias.

De acuerdo con lo anterior, el éxito de las políticas de participación y poder popular y particularmente la Ley de Servicio Comunitario para el estudiante de Educación Superior, depende de la posibilidad identidad colectiva, la cual permite la movilización de los miembros de la comunidad en búsqueda de soluciones conjuntas con la comunidad universitaria; así como tener una visión del contexto y dinámica globales para comprender la profundidad de esta Ley en su relación con las comunidades afectadas, que refuercen la participación comunitaria y el poder popular, en términos de un proceso educativo comunitario, estableciendo algunos ejes de comprensión a fin de que éstos puedan interactuar de manera permanente, como forma de acumular experiencias transformadoras y participar de manera corresponsable en la dinámica social venezolana, por la construcción de ciudadanía social de futuro.

.En última instancia se busca llegar al momento en Ley de Servicio Comunitario para el estudiante de Educación Superior, quede establecida como cultura, es decir, como fundamento de las formas de relación, producción, creación, y reproducción de la sociedad, establecida a todo nivel al ser interiorizada por individuos y actores sociales como una manera natural de vinculación entre la Universidad y las comunidades.